Sentirse Vivo:

Sentirse Vivo: Este fin de semana, mi hijo no biológico Jonathan, vino de sorpresa a Puerto Rico y su primera parada fue venir a mi casa, yo estoy en mi cama y de repente oigo un hombre gritar MOM, MAMA y me asusto por un segundo, pero reconozco su voz, se me olvida hasta mi andador y camino hasta el balcón, lo veo y él me dice "SURPRISE" no podia creer lo que veían mis ojos, les tiro las llaves casi sin poder para que puedan entrar y nos abrazamos en unos de esos intensos, interminables abrazos y me dijo: Mom vine a Puerto Rico para verte a ti y a mi abuela, I love you so much mom. El vino con su esposa que es otra hija para mí y su hermano quien me llama mom y me trata como si yo fuera su madre biológica. Estuvimos todos acostados en mi cama hablando, dándonos muchos abrazos y besos y simplemente compartiendo, Cuando de repente el me pregunta si al otro día quería ir a la playa con ellos, no, no lo podia creer, a ellos no les molestaba mi incapacidad, ellos querían compartir un día de playa conmigo. Ya yo tenía planes con mi hermana de parte de padre Tita para pasar el día con ella, le dije que sí a Jonathan y cuando se fueron llame a mi hermana y le pedí de favor que aceptara el cambio de planes y ella me dijo que si, ella entendió mi necesidad de sentirme rodeada de amor y familia, algo que le agradezco inmensamente. Pero ahi no quedan las buenas noticias, a mi esposo le dan el día libre para que pueda estar pendiente de mi en la playa y que también compartiera con nosotros, mi corazón no me cabía en el pecho de la alegria. Llegamos a la playa y más hermosas sorpresas, la mama biológica de Jonathan y su esposo también estaban con nosotros y ella y yo nos dimos un inmenso abrazo, nos dio gusto de vernos después de tantos años, pero espérate que al rato llega Sheila también hermana de Jonathan y su esposa, wow un día entero en donde me llenaron de amor, me sentí mama otra vez y no sentí que molestaba, al contrario ellos se desbordaron en atenciones a tal punto que mi esposo no tuvo que ayudarme para nada y él también pudo disfrutar sin preocuparse por mi pues sabía que yo estaba muy bien cuidada por mi familia. No te voy a negar que la Cauda Equina estaba super activada y los corrientazos de dolor fueron bien intensos y que los aguante callada, sacando una sonrisa y diciendo que estaba bien, pero te prometo que cada cantazo de dolor valió la pena, fui tan feliz por un día, que no me importaba nada, un día en que no llore, un día en que no estuve indagando sobre la Eutanasia, un día en que por primera vez en muchos años pude sentirme viva.





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